El
Intendente Juan Pablo Anghileri dispuso dos días de duelo, entre el lunes 18 y martes 19 de agosto
– - por la muerte del empresario Pascual
Mastellone.
El
empresario falleció el sabado 16 de agosto , a los 84 años, luego de padecer una larga
enfermedad, según informó la familia a través de un comunicado.
El
velatorio se realizo el domingo 17 de agosto , a las 15 horas, y se extendio hasta el lunes 18 de agosto, en el salón de Relaciones Públicas de la planta de General Rodríguez . La sepultura se llevo a cabo en ceremonia privada.
Un poco de Historia
Pascual,
hijo de Antonino Mastellone, un maestro quesero que le dio el nombre de La
Serenísima a la empresa, a partir de un noble gesto de la escuadrilla de
aviones de guerra que comandaba el poeta italiano Gabrielle D’Anunzio durante
la I Guerra Mundial, denominada “La Serenissima” que sobrevoló Viena, y en vez
de bombas arrojó panfletos en favor de la paz.
La
heroica acción de aquel piloto, ganó la admiración del joven Antonino
Mastellone que en esa época estudiaba para convertirse en maestro quesero. Ese
mismo día se prometió a sí mismo que el día que tuviera algo propio lo
bautizaría con el nombre de esa escuadrilla. Esta promesa pudo cumplirla cuando
en 1929, produciendo ricotta y mozzarella, fundó La Serenísima.
Don Antonino Mastellone, fundador de la empresa, nació en Piano di Sorrento, un
pequeño pueblo de Nápoles el 12 de diciembre del año 1899. Siguiendo la
“tradición quesera” de su familia, primero viajó a Milán para aprender nuevas
técnicas para la elaboración de quesos y luego, en 1922 se fue a trabajar a la
quesería de la ciudad de Sassari, en Cerdeña, egresando de ella con el título
de técnico en quesería.
Alentado por los relatos que recibía de un amigo de su pueblo que había viajado
a la Argentina, Antonino llegó a estas tierras en 1925. Comenzó como técnico en
una industria láctea de Junín, provincia de Buenos Aires, para luego ingresar a
trabajar a un frigorífico, cuyo dueño había nacido en el mismo pueblo de
Nápoles que la familia de don Antonino, por lo que conocía la actividad que
ellos desarrollaban en Italia y los títulos que sobre la elaboración de quesos
poseía don Antonino. Esto lo llevó a ofrecerle en préstamo una casa que tenía
en la localidad de General Rodríguez, para que instalara en ella una quesería
en la que podría poner en práctica estos valiosos conocimientos técnicos.
Así a principios del año 1927, don Antonino Mastellone, se trasladó a General
Rodríguez, sumando al poco tiempo a su hermano José. De esta manera los
hermanos Mastellone comenzaron la elaboración de mozzarella, ricotta y
provolone, tipos de queso poco difundidos hasta ese momento en nuestro país.
El 29 de octubre de 1929, y luego de varios meses de noviazgo, contrae
matrimonio con doña Teresa Aiello, perteneciente a una familia vecina de los
Mastellone Antonino en Italia. Esta unión marcó la piedra fundamental en el
origen de La Serenísima: doña Teresa sumó su potencia y empuje al espíritu
inquieto y visionario de don Antonino, lo que dio lugar a la nueva empresa. Por
esta razón, y más allá de los antecedentes ya mencionados, se considera
oficialmente la fecha de esta unión matrimonial como fecha de fundación de La
Serenísima.
LA EMPRESA
Los comienzos fueron duros para la incipiente empresa. Así en sus principios,
los productos elaborados por los hermanos Mastellone se vendían casa por casa,
especialmente entre la colectividad italiana y algunos comercios, que recién
empezaban a vender productos casi desconocidos en la dieta de los argentinos de
aquella época. Así don Antonino transportaba en tren los numerosos y pesados
bultos hasta la estación Once, para luego distribuir “a pie o en tranvía”, y a
través de los ya poblados barrios de la Capital Federal, los productos que
elaboraba a 52 kilómetros la ciudad.
Como sucede en la mayoría de las empresas de origen familiar, los hijos se
fueron incorporando desde temprana edad. Así su primer hijo, Pascual, comenzó a
acompañar al hermano de don Antonino, José, en el reparto de los productos. El
denodado esfuerzo de años, hizo que don Antonino inyectara sangre nueva en la
empresa, debido a ello decidió formar la primera sociedad de responsabilidad limitada
que registra la empresa, denominada La Serenísima SRL, con un capital de 40000
pesos, constituyéndose la misma en el año 1942.
El nivel sostenido de crecimiento que llevaba la empresa motivó el aumento de
la confianza de los tamberos de la zona de Gral. Rodríguez, quienes diariamente
entregaban su producción a la empresa. Ello a su vez generó un aumento en la
actividad, lo que obligó a aumentar el número de operarios. Hacia fines de la
década del ‘40 y principios de la del ´50, la compañía evoluciona a un ritmo
constante. Con el paso del tiempo se incorporan nuevos métodos y técnicas que
exigen los nuevos tiempos; se profundiza de esta manera el control de la leche
para mejorar su calidad, otra constante de la compañía. Se realizan los
primeros análisis para comprobar el tenor graso y acidez de la materia prima, a
la vez que se va mejorando la entrega del producto por parte de los tamberos.
La desaparición física de don Antonino en 1952 no hizo olvidar la convicción
que sus enseñanzas y ejemplos habían dejado. Fue de esta manera que la
dirección recayó por decisión de doña Teresa en el hijo mayor, Pascual, cargo
que asumió apenas fallecido su padre, siendo acompañado por sus hermanos
Victorio, José y Mateo.
En los ´90 fue la primera empresa láctea del país que comenzó a pagar por
proteína de leche, estableciendo un nuevo estándar de calidad para la leche.
También agregó a la leche fluida, yogur, leche en polvo y postres el sulfato
ferroso en forma microencapsulada, un desarrollo exclusivo de la empresa, sin
alterar las características propias de cada producto, a fin de paliar la
deficiencia nutricional de este elemento. La estrategia innovadora de la
compañía no se detuvo, fue así que introdujo en la leche cultivada y yogures el
Lactobacilus GG, el probiótico más reconocido a nivel mundial por sus
propiedades benéficas para la salud. También lanzó al mercado la leche
Ultrapasteurizada, que puede mantenerse refrigerada y cerrada hasta 25 días,
sin perder sus cualidades nutricionales.
Hacia finales de los ´90 culmina el proceso de reconversión de productores
iniciado en 1982, por el cual impulsó la incorporación de tecnología para
enfriar la leche en el tambo. De esta manera 100% de la leche que recibe la
empresa es enfriada en el mismo tambo. También fue la primera marca de la
Argentina que certifica durante las 24 horas del día, los 365 días del año, que
un instante antes de la pasteurización la totalidad de la leche y no su
promedio, contenga menos de 100.000 bact./mil. Este parámetro, similar o
superior al de los países más desarrollados en lechería, es muy importante,
porque la pureza está determinada por el recuento de bacterias. A menor
cantidad, mayor pureza, a ello debe sumársele el hecho que se convierte en la
única marca cuyos productos son elaborados con leche proveniente de tambos
oficialmente libres de brucelosis y tuberculosis.
Todos estos hechos sucedidos a lo largo de la historia de la empresa, no hacen
más que señalar que la valoración de marca con la que los consumidores
distinguen a La Serenísima se relaciona directamente con una filosofía de
trabajo por la calidad y la innovación que ya lleva más de 80 años.